La Academia Nacional de Ingeniería frente a las recientes inundaciones

 

La Academia Nacional de Ingeniería (ANI), comprometida con la sociedad a la que pertenece, desea expresar un conjunto de reflexiones frente a las recientes inundaciones ocurridas en las ciudades de La Plata y Buenos Aires y en zonas aledañas, que tan dolorosas pérdidas han producido. Estos puntos de vista se exponen en el marco de las ciencias de la ingeniería y asumiendo la función relevante de los ingenieros en la planificación, diseño y ejecución de las obras de infraestructura que pueden evitar estas situaciones catastróficas.

La intensidad de las precipitaciones caídas fue sin duda de carácter excepcional y en cortos periodos de tiempo. La insuficiencia de registros pluviométricos históricos prolongados, dificulta precisar la probabilidad de recurrencia de esta intensidad, un dato fundamental para el diseño de las obras de drenaje y evacuación. Destacamos en primer lugar la importancia de contar con una base informática que permita relacionar el nivel de riesgo con el monto de inversión asociado.

Debe reconocerse sin embargo, que no obstante la excepcionalidad de esta última precipitación, ha habido inundaciones de menor gravedad en las mismas áreas urbanas, en los últimos años. Esto indica que hay deficiencias en la capacidad de evacuación de las aguas por la infraestructura de drenaje, que se impone resolver. Los riesgos de repetición son evidentemente altos.

La necesidad de planificación

La Academia Nacional de Ingeniería desea destacar que, como en todo desarrollo de infraestructura, una actividad de fundamental importancia para encarar con éxito el problema de las inundaciones es la planificación. Se debe planificar con visión integrada el desarrollo urbano y su infraestructura de servicios. En las últimas décadas ha habido un extraordinario crecimiento del área urbana que alteró notablemente los grados de impermeabilización de sus cuencas hidrográficas. El desarrollo de la infraestructura de drenaje no se adaptó a esta circunstancia. Hubo esfuerzos aislados y hoy vemos y sufrimos las consecuencias de obras no concretadas o eternizadas en su terminación. Por ello la Academia Nacional de Ingeniería entiende necesario encarar con decisión y urgencia esta planificación integrada, a partir de un diagnóstico técnicamente adecuado y consensuado por los organismos y jurisdicciones intervinientes. De ello resultarán las obras de ampliación, extensión y nuevas, y las tareas de operación y mantenimiento necesarias. Las inversiones deberán programarse en el tiempo y en el espacio físico para optimizar el uso de recursos y lograr superar los problemas de inundaciones. Este proceso de planificación deberá definir el nivel de riesgo que se quiere proteger en función de la probabilidad de ocurrencia de la precipitación de diseño.

Es necesario reconocer la importancia que tiene la estrecha coordinación interjurisdiccional e interinstitucional entre el gobierno nacional, el provincial, el de la Ciudad de Buenos Aires y los municipios. Las líneas divisorias de las cuencas hidrográficas no respectan los límites políticos de las distintas jurisdicciones. Habrá una parte relevante de las inversiones programadas que deberían poder ser financiadas con los presupuestos anuales o multianuales de las jurisdicciones en las que se ejecuten. Esto requerirá que las obras sean debidamente priorizadas por sus respectivas autoridades.

Las grandes obras debieran contar con aportes de la Nación, la Provincia y la Ciudad, apoyadas o no por organismos internacionales de crédito.

La importancia del mantenimiento y operación

Deben asegurarse los gastos de operación y mantenimiento de los organismos o empresas responsables de la operación de estas infraestructuras de servicios. De no ser así, podrían malograse los resultados de importantes inversiones.

Esta recomendación se extiende también a la limpieza rutinaria de las bocas de tormenta para que el agua de lluvia ingrese a los conductos de drenaje. Debe ponerse atención en la recolección de basura prohibiendo la apertura de bolsas en la vía pública. Asimismo debe ponerse cuidado en el mantenimiento rutinario de los sistemas de bombeo y en la limpieza de la desembocadura de los conductos o canalizaciones. En este sentido consideramos relevante impedir o reubicar asentamientos poblacionales en los cauces naturales de los arroyos del área.

La actuación en la emergencia

Un aspecto que debe incorporarse a la planificación es el de como actuar en la emergencia. Si observamos lo ocurrido en la última inundación deberíamos concluir que un cambio de enfoque es necesario. La organización técnico-administrativa de lo que se entiende por Defensa Civil ante una situación de emergencia como la vivida con las últimas inundaciones debe responder con el máximo de eficacia y eficiencia. Para ello es necesaria la capacitación del personal asignado (que hacer, como hacer), los planes de contingencia y procedimientos actualizados y operativos, la coordinación interinstitucional e interjurisdiccional (hospitales y otros establecimientos, incluyendo derivaciones hospitalarias), rutas o caminos de emergencia, las comunicaciones y otros. La solidaridad de la población y sus organizaciones podrá complementar la acción oficial ofrecida por un sistema de Defensa Civil optimizado y eficiente, pero no debería substituirla por deficiencias de sistema.

Los medios de comunicación (diarios, radios y TV), así como los voceros acreditados de las distintas jurisdicciones e instituciones, deberían con regularidad informar a la población sobre la emergencia, su prevención anticipada, su desarrollo y las acciones implementadas y cualquier información útil que se necesite conocer.

Las principales obras de infraestructura necesarias

La región metropolitana de Buenos Aires y La Plata, se ubica en zona de llanura, atravesada por cursos de agua con gradientes muy reducidos, con sus últimos tramos en áreas costeras de cotas mínimas sobre el nivel del Río de la Plata. Las crecientes debidas sudestadas y mareas de este río pueden por sí solas invadir esas áreas costeras, como es el caso de Tigre, Nuñez, la Boca o Barracas. Si además estas crecidas coinciden con fuertes lluvias en el área, la gravedad se potencia.

El denso crecimiento de la urbe y su gran irreversibilidad impiden hoy imaginar franjas libres y laterales a los cursos de agua, así como importantes áreas verdes de mayor absorción. Gran parte de estos cursos han sido ya entubados y las secciones de escurrimiento de estos entubamientos o las de los cauces naturales, son insuficientes, con velocidades de escurrimiento mínimas debido a la escasez de gradiente.

La realidad es que tanto en Buenos Aires como en La Plata no hubieron históricamente restricciones significativas de uso del suelo en las cercanías de los cursos de agua y se edificó hasta en sus mismos márgenes. Luego se abrieron calles sobre los entubamientos. Los desbordes se han repetido con grave daño. El caso del arroyo Maldonado en la ciudad de Buenos Aires ha sido el más notable, aunque también ocurre con los arroyos Vega y Medrano y en La Plata con el arroyo El Gato, aún no entubado. En este último los asentamientos han reducido la sección de escurrimiento en las cercanías de su desembocadura.

La solución del problema de los anegamientos en estas dos ciudades y en la región metropolitana en general, requiere obras de ingeniería cuyo costo es importante pero no es tan significativo si se lo compara con la magnitud de las pérdidas materiales y humanas. Tampoco es relevante en relación con el gasto público que se orienta a destinos de menor urgencia social.

La solución de ingeniería en cada caso debe surgir de un análisis que integre todas las variables técnico económicas. Una solución a considerar es la de la construcción de túneles aliviadores del mismo tipo que los construidos en el arroyo Maldonado en la Ciudad de Buenos Aires. Estos túneles agregan sección de escurrimiento a los cauces abiertos o a los entubamientos ya existentes. La cota de descarga en la desembocadura puede descenderse construyendo recintos profundos que reciben por gravedad los aliviadores y son vaciados al Río de la Plata mediante bombeo. Esto permite aumentar la velocidad de escurrimiento y por lo tanto el volumen de agua evacuado por metro cuadrado de sección de túnel. La ausencia de mantos rocosos en el subsuelo de la región facilita la construcción mediante tuneladoras eficientes y rápidas. Estas avanzan generando una cámara hiperbárica que permite armar y sellar las paredes impermeables del túnel mediante dovelas prefabricadas de hormigón. La solución de túneles aliviadores subterráneos se compara con la construcción de reservorios que acumulen el agua excedente de las grandes lluvias. Se impone avanzar rápidamente en la ejecución de estas obras.

 

| Institucional | Autoridades | Académicos | Secciones | Institutos | Premios | Vínculos | Prensa |